Tejer un legado: las mujeres mapuche preservan una antigua artesanía

En los paisajes rurales de Nueva Imperial, una pequeña ciudad de la región chilena de La Araucanía, el ritmo de los telares invade las casas de las mujeres mapuche. Aquí, tejer es más que un oficio: es un acto de preservación cultural, resistencia y empoderamiento económico.

En el corazón de esta tradición está Wallontu Witral, un colectivo de artesanas indígenas fundado en 2000 por Anita Paillamil Antiqueo. La organización, cuyo nombre significa “alrededor del telar” en mapudungun, está dedicada a salvaguardiar técnicas ancestrales de tejido que han pasado de una generación a otra. Desde hilar lana cruda hasta crear complejísimos tejidos, las mujeres de Wallontu Witral supervisan cada fase de la producción, para garantizar que su conocimiento y maestría permanecen intactos.

Ahora, como parte de Carolina Herrera for Women in the Arts, y con el apoyo de Carolina Herrera, su obra llegará a un nuevo público. Una colección especial creada por este colectivo se expondrá en el Museo Chileno de Arte Precolombino de Santiago, en una muestra que se inaugura en abril. La exposición cuenta con 14 piezas hechas a mano que reflejan tradiciones mapuche con siglos de antigüedad: capas tejidas con motivos simbólicos, bolsas para montar a caballo, ponchos ceremoniales y tejidos empleados para arropar a los recién nacidos, elaborados por las madres durante el embarazo.

Para estas mujeres, tejer es mucho más que un oficio. Sus tejidos encapsulan su identidad, su visión del mundo y su conocimiento ancestral, además de permitirles mantener a sus familias. “Lo que buscamos, principalmente, es la valoración de este trabajo, valorar el trabajo hecho a mano”, afirma la fundadora, Paillamil Antiqueo, a propósito de la misión del colectivo.

Para la tejedora mapuche Caniullan Zúñiga, el telar ha sido una presencia constante en su vida.

“Me gusta hacer mi telar porque es un trabajo de casa y de cultura. Nunca he dejado de tejer. Aunque tuve varios niños chicos, seguí tejiendo igual”, afirma.

A través de sus manos, la historia mapuche se sigue escribiendo, hilo a hilo, motivo a motivo.