
Bordados que reflejan emociones
La bordadora María de los Ángeles Licona San Juan, Maestra Ñähñu y originaria de El Nanthe en Tenango de Doria, Hidalgo, ha creado bordados de colores vivos para diez prendas de algodón, entre las que se incluyen camisas, vestidos y pantalones. «La tela es mi cuaderno y la aguja mi lapicero», explica. Sus bordados son un reflejo de sus estados de ánimo: «Cuando estoy contenta, uso colores vivos. Cuando estoy triste, colores más oscuros», dice.
Joyas contemporáneas con una técnica histórica
En San Pablo del Monte (Tlaxcala) la talavera, delicada cerámica vidriada en blanco y azul, se considera casi una religión. «Aquí, la talavera es como una reliquia que la gente guarda o utiliza como decoración en ocasiones especiales. Yo quería llevarla conmigo diario», dice Jacqueline España, una ingeniera química que ha creado su propia marca de joyería, donde lleva la talavera a otra dimensión sin olvidarse del apoyo a su comunidad. «Como artesana de talavera, estoy comprometida con preservar la herencia que se me transmitió, protegiendo su esencia y promoviendo la innovación», añade. Sus adornos y joyas de cerámica de talavera pintados a mano adornan ahora piezas de prêt-à-porter y aretes de la colección.




El arte de la colaboración
Araceli Nibra Matadamas vive y trabaja en Oaxaca de Juárez, donde colabora con artesanos de confianza para reinterpretar piezas tradicionales desde un ángulo contemporáneo. Su especialidad son las joyas elaboradas con jícaras, sobre las que aplica pintura, bordado o macramé. «La naturaleza es mi inspiración, con colores que reflejan las estaciones, las plantas, las flores e incluso el cielo al atardecer», explica. En la colección, Nibra y su equipo han creado una serie de piezas de joyería pintadas a mano que reimaginan sus célebres jícaras con diversos materiales naturales.
Un paisaje de hilo
En las faldas del mítico volcán La Malinche, se encuentra San Isidro Buen Suceso, en el municipio de San Pablo del Monte, Tlaxcala. Ahí, Virginia Verónica Arce Arce crea impresionantes bordados inspirados en la naturaleza de su entorno. Su papá le enseñó a bordar a los 15 años y desde entonces se ha dedicado a preservar esta artesanía, parte vital de la identidad de su comunidad. Para la colección Resort 2025, sus bordados de encaje son los protagonistas de tres vestidos.






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